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POR UN SACO DE BALAS

b_250_0_16777215_00_images_kathleen-neal-cleaver.jpgEl cantautor cubano cantó al "deseo de cambiar cada cuerda por un saco de balas". Y yo le hago los coros.

Ya no me bastan las manifestaciones, las pancartas, las pegatas, las camisetas, las charlas, las redes sociales, las pintadas, los debates, las respuestas a los ataques. Ya no me basta enfadarme, organizarme, exponerme, ponerme pedagógica o histérica. Ya no me bastan las cuerdas... y a veces me faltan las balas.

Ya no soporto más mujeres asesinadas por el hombre que decía quererlas, más mujeres violadas por hombres que creían desearlas, pero que lo que deseaban era someterlas. Ya no puedo con más fiestas en las que tengamos que gritar que la calle y la noche también son nuestras, porque hay tíos que pretenden que nosotras salimos para alimentar el hambre troglodita de sus juergas.

Ya no puedo con más hombres que defiendan, expliquen o justifiquen a los que matan, violan y torturan mujeres. Con los que nos llaman histéricas, paranoicas, feminazis y locas por exigir una vida en libertad, sin pagar la mordida de la valentía. Con los que ríen las bromas de mujeres muertas y botellas de fairy abiertas en las fiestas. Con los que hablan de denuncias falsas, de mujeres malas, de lo que le hizo a su hermano su cuñada, que es como todas, egoista y malvada.

Ya no aguanto a los que arreglan el mundo, sin la mitad del mundo. A los que están indignados con la Troika, con el paro, con la corrupción y con el calentamiento global, pero no se inmutan cuando escuchan el recuento de muertas. A los que se llenan la boca con la igualdad, pero no pueden mirarte a los ojos, porque tienes tetas. A los que se sienten insultados en vez de interpelados, a los que preguntan si estás segura, como si nuestro criterio existiera sólo para ser cuestionado. A los que piensan que ellos no. A los que piensan que a veces, a nosotras, se nos va la mano.

¿Y qué hago con estas ganas de cambiarlo todo por un saco de balas?

Las cifras son de guerra. El miedo es de guerra. Pero se mantiene la paz social. Porque somos el único bando que nunca ha provocado bajas.

Aunque, a veces, deseemos cambiarlo todo por un saco de balas...